El engaño a la juventud colombiana

Petro despoja a la juventud de derechos económicos y sociales e instrumentaliza a sus principales organizaciones en función de la agenda del saqueo imperialista

Petro fue el gran derrotado de la primera vuelta presidencial de 2026. De cara a la segunda vuelta, él y su candidato invocaron el respaldo del movimiento social para conseguir tres millones de votos[1]. Con la demagogia que lo caracteriza, enfiló baterías hacía la clase obrera, el campesinado y la juventud. Según la cháchara oficialista este último sector tiene poderosas razones para cerrar filas alrededor del proyecto petrista. Nada más alejado de la realidad.

La agenda antinacional del gobierno Petro es adversa a los intereses democráticos de la juventud. Pierde en derechos económicos y sociales. Y lo peor del caso es que las principales organizaciones del movimiento juvenil, especialmente en el universitario, terminan en una bancarrota ideológica. De vanguardia en la resistencia civil contra el paquetazo de Duque y la OCDE (2018 – 2021) a defensores de medidas abiertamente antipopulares.

Tres aspectos esenciales que demuestran el despojo de derechos de la juventud:

1. Más rebusque y precarización laboral

    Detrás de la supuesta reducción del desempleo, se oculta la tendencia sostenida de población trabajadora en el rebusque. Para el caso de la población entre 15 y 28 años, un tercio de los ocupados sobreviven como cuenta propistas, uno de cada cuatro ni estudia ni trabaja; además, de estos últimos, dos terceras partes son mujeres (Dane, 2026)[2].

    La juventud no tiene mejoras frente al acceso al empleo. Todo lo contrario, se consolida el rebusque como la última frontera para la seguridad económica, hay menos fuentes de empleo asalariado y las nuevas ofertas vienen con el veneno del régimen de la Ley 2466 de 2024.

    Mayor tiempo para los contratos a término fijo (4 años), o los vinculan por contrato de obra a través de una empresa temporal. Flexibilización de la jornada semanal ordinaria y sin control del trabajo suplementario. Sin derecho a descansar el domingo, ni a contar con la representación del sindicato de industria en los procesos disciplinarios. Si está entre los 15 millones de trabajadores de las microempresas, el aporte pensional y de ARL se liquida con ingresos menores al salario mínimo. Si tiene el infortunio de sufrir un accidente o de padecer de una enfermedad de origen laboral, ya no tiene la garantía de la tutela para defender el derecho a la estabilidad laboral reforzada (Ley 2452 de 2025).

    2. Pensión de salario mínimo

    Con el cuento del derecho a la pensión de los viejitos estafan a la juventud trabajadora. Por ejemplo, para jóvenes que empezaron su vida laboral en el gobierno Petro, en el año 2050 tendrán derecho a una mesada de un salario mínimo en la cuenta de Colpensiones, si cumplen el requisito de semanas mínimas cotizadas. Si esperan una mesada adicional de salario mínimo en la cuenta del Fondo privado, deben ahorrar el equivalente a 330 salarios mínimos mensuales legales vigentes ($ 570 millones en 2026). Si después del borondo burocrático, no vuelve a cotizar a pensión, lo esperan en el Pilar 1 con un bono (no pensión). Si cotiza entre 300 y 999 semanas, llegó a los 65 años, lo esperan en Pilar 2 con renta vitalicia (no pensión). La reforma pensional del Banco Mundial que el gobierno Petro impuso, elimina lo progresivo de la Ley 100 y profundiza lo más regresivo de este modelo. Y la juventud es la más afectada.

    3. Universidad, cada vez menos pública

    La crisis de la universidad pública avanza a todo vapor[3], acentuada por la desfinanciación y la mal llamada política de “matrícula cero”. En contraposición a la bandera histórica del movimiento estudiantil, de financiación plena y oportuna de la oferta (funcionamiento e inversión de las IES), consolidan las transferencias para cubrir el valor que debe pagar un estudiante. Transferencias que se asignan con criterios de focalización y que llegan de manera tardía. No se reconoce el costo real de un cupo universitario, no es oportuno, y tampoco es universal.

    A las víctimas del ICETEX les hizo conejo. No hubo condonación de las deudas. Por el contrario, redujeron los subsidios y aumentaron las tasas de interés[4]. Más de 100 mil jóvenes y sus familias son víctimas de la voracidad financiera del ICETEX. La cifra seguirá creciendo a medida que se marchita la oferta en la universidad pública.

    No sobra indicar las nefastas consecuencias para la juventud y sus familias por cuenta de la crisis humanitaria que orquestó el gobierno Petro con la salud pública, del aumento de las privaciones por cuenta de más impuestos indirectos a la canasta básica y de la violencia auspiciada por la paz total. Se reduce el gasto público para cumplir el compromiso con el Fondo Monetario Internacional, agudizando la crisis de las instituciones a cargo de servicios sociales esenciales para la niñez y la juventud.

    La juventud colombiana debe recuperar su rebeldía democrática. Vienen tiempos aciagos para el país. La presión del saqueo imperialista gringo va arreciar, con zanahoria o con garrote, con el “defensor de derechos humanos” o con el extravagante ciudadano estadounidense pregonero de la ley y el orden. A un gobierno proyanqui, de Cepeda o de Abelardo, oposición. Que la chispa de la juventud patriótica alimente la resistencia civil, por el bienestar de Colombia.  


    [1] Tomado de: https://x.com/petrogustavo/status/2061494320062968120?s=20

    [2] Tomado de: https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/mercado-laboral-de-la-juventud

    [3] Tomado de: https://ocpe.upn.edu.co/entre-numeros-y-paradigmas-estudio-contraloria/

    [4] Tomado de: https://www.universidad.edu.co/menos-promesas-y-mas-soluciones-para-los-deudores-del-icetex-editorial-de-el-heraldo/

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    César Collazos Rico

    Docente y dirigente sindical - Directivo de la CUT regional Valle del Cauca.

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