Colombia Soberana
Hacía poquito que había amanecido el 29 de agosto de 2026, cuando un breve mensaje, nítido y sin consideración saltó sorpresivamente en la pantalla de nuestros dispositivos, se leía: “JOSEFO MURIÓ”. Vaya noticia para quienes conocimos al maestro de maestros, JOSÉ FERNANDO OCAMPO TRUJILLO. Es inevitable recurrir a las escenas que guardamos en la memoria donde compartía sus aportes a las futuras generaciones de jóvenes y maestros. Sus conferencias siempre incluían los últimos acontecimientos sobre educación, el magisterio, la situación política y económica de Colombia. Tuvo un lugar preponderante como docente, académico, líder sindical y político. Y por todo lo anterior, merece hoy estas palabras, dedicadas a su memoria y a su legado.
“Tenemos que defender una educación científica de contenido profundo, desde preescolar hasta arriba, a su nivel” (Ocampo, 2012).
José Fernando dedicó sus esfuerzos a luchar por la emancipación de la Nación del yugo imperialista, por una educación científica y pública al servicio del desarrollo del país con plena soberanía económica, política y cultural. Contribuyó a la formación de cientos de líderes con sus discusiones sobre los principios y reivindicaciones de trabajadores, estudiantes y docentes. Fue generador de una insaciable sed por aprender y llevar ese conocimiento a otras personas. De esta manera, consolidó un legado en varias áreas del conocimiento, principalmente en la historia y la educación donde las personas inquietas por aprender pueden encontrar en libros, revistas, escritos, análisis y conferencias, pasajes memorables sobre la Expedición Botánica, la Independencia, el robo de Panamá y la nueva fase del capitalismo en el siglo XX, entre otros.
Llamó la atención sobre diversas problemáticas, que en materia de educación amenazaban el futuro de la educación pública en Colombia: “Vamos en una forma acelerada hacia la privatización de educación pública colombiana, los colegios en concesión, las universidades con ánimo de lucro, los estándares y competencias, las pruebas nacionales e internacionales son la política imperialista para adecuar la educación colombiana a los Tratados de Libre Comercio” (Ocampo, 2012).
Josefo tenía una singular forma de explicar con aire fraterno la reconstrucción de hechos históricos, para argumentar enseñanzas relevantes y sustentar sus tesis. Una y otra vez iba al contexto, relacionando el pasado con el presente y vislumbrar el futuro. La risa siempre lo acompañó en sus debates y exposiciones de ideas. También era certero para controvertir aquello que no se ajustaba a sus análisis. Su paciencia era reflejo de años de experiencia viviendo bajo la premisa que pregonaba Francisco Mosquera: “Vida sencilla y trabajo duro”. Lideró batallas ideológicas en el seno del magisterio contra los intereses de Estados Unidos en las políticas de los gobiernos nacionales, aportó liderazgo en las luchas por el Estatuto de la profesión docente y la Ley General de Educación. Cabe resaltar magnas conquistas como los fines y la dirección colegiada de la educación, inspección y vigilancia de carácter coordinador y asesora, régimen único de los educadores y la autonomía escolar.
“La autonomía escolar hizo de la Ley 115 General de Educación, una ley revolucionaria en la historia de Colombia” (Ocampo, 2012).
A la familia, seres queridos y amigos un abrazo fraterno en este difícil momento. Deseamos que sus estudiantes, compañeros de lucha y profesión sigan enarbolando su legado. En la historia de Colombia, JOSÉ FERNANDO OCAMPO TRUJILLO será siempre un intelectual revolucionario; un referente político que dedicó su vida a la conquista de la Nueva Democracia en Colombia, mientras formaba nuevos liderazgos. Sus ideas seguirán iluminando la resistencia civil por la soberanía, el florecimiento de las fuerzas productivas del país y el bienestar de la Nación. Ese será nuestro mayor homenaje a la vida y obra del maestro Josefo.
Septiembre 2 de 2026





