El mínimo vital de Petro no compensa los impactos de la carestía, alimenta el flujo de importaciones y provoca un desescalamiento salarial para trabajadores con ingresos mayores a un SMMLV.

El saliente Gobierno de Petro pregona el ajuste del salario mínimo como prueba de amor a los trabajadores.  Sus escuderos del Pacto Histórico los agitan como bandera de atracción electoral. Las centrales sindicales lo reivindican como una medida restaurativa del poder adquisitivo. Voces del establecimiento, gremios económicos, organismos multilaterales y la OCDE asocian el nivel del salario mínimo con el desempleo y el rebusque, incluso hay quienes lo denuncian como una amenaza existencial para la libre empresa. Solo unos pocos analistas, a contracorriente, vienen señalando el debate de fondo. El nivel del salario mínimo y el reducido número de beneficiarios es una consecuencia, no la causa, de la condición neocolonial de Colombia.

Con decretazos de aumentos al salario mínimo, se intenta ocultar un rosario de medidas regresivas contra el país, en especial para los sectores trabajadores de menores ingresos. Al “vital” de 2026, además, se le ven las costuras de una chapuza electorera. El ardid se descubre con las exacciones por cuenta de la política oficial. Los ajustes del mínimo en estos cuatro años no compensan los aumentos en los impuestos indirecto de la reforma tributaria de 2022, del alza en 80% al galón de gasolina, un tercio del cual es consumo de los estrato 1, 2 y 3, de mayores tarifas en servicios públicos, especialmente energía[1], ni de los demás aumentos en artículos de la canasta básica familiar[2]. Lo que Petro obliga a que las mipymes pongan en los bolsillos del 10% de la fuerza laboral, no alcanza a cubrir la carestía que genera sus políticas y si terminan por alimentar a las importaciones, muy favorecidas con la revaluación del peso[3], que arruinan a la oferta nacional.

En el otro platillo de la balanza está el 90% ocupados, quienes pagan servicios cuyas tarifas[4] crecieron el 23%, aunque sus ingresos, en el mejor de los casos, solo se ajustaron con la inflación interanual (6,1%) y en el peor, como 49% de los ocupados que subsiste del rebusque, sus ingresos ni siquiera alcanza el salario mínimo (Dane, 2025). Se trata de, al menos, 50 servicios, entre ellos las cuotas de administración en propiedad horizontal, que representa el 48% del parque habitacional en Colombia[5].

Para el 40% de los asalariados, con remuneración de 1,5 a 9 SMMLV, el ajuste del mínimo en 23 % produce un desescalamiento salarial. El rango de ingresos queda en 1,3 y el techo en 7,6 con respecto al SMMLV de 2026. Lo anterior si los cambios la remuneración de este rango se realizaron con la inflación. En este sentido, no es de extrañar los reportes de la PILA con respecto a las cotizaciones pensionales. En el primer semestre de 2026 aumentaron en 31% los aportes pensionales con IBC menor a un salario mínimo; mientras tanto, disminuyeron en -2.5% los del nivel SMMLV, en – 19.3% los del rango dos a cinco y – 44,4% los mayores a cinco mínimos (UGPP, 2026)[6]. Esta es la suerte de los trabajadores en la industria, agroindustria y los servicios, sectores bajo el control de la gran empresa, de capital extranjero principalmente.

El acercamiento del mínimo al salario medio, avanza la senda de la OCDE sobre la flexibilización salarial[7]. Desde 2015 vienen criticando la existencia del mínimo, lo asocian como determinador del desempleo y la informalidad (no pago de pensión), pide que su crecimiento esté atado a la inflación, junto con la implementación del salario por horas, rango etario, regionalizado y con segmentación ciudad-campo. El gobierno Petro lo intentó al proponer en el primer proyecto de reforma pensional el ajuste con inflación para salarios a partir de dos SMMLV (Art. 71). Una medida favorable, por demás, para los fondos privados de pensiones que lidian con el deslizamiento salarial[8] a la hora de proyectar las mesadas pensionales.

Tan delicado asunto para el interés del país no se puede atender desde la perspectiva oportunista de Petro, ni desde la flexibilización que exige la OCDE. El nivel salario como expresión aparente del valor de la fuerza de trabajo, no lo determina un decreto presidencial sino leyes económicas. Entre ellas, el grado de complejidad de la producción y el grado de especialidad de la mano de obra. Entre más compleja la producción y, por tanto, más exigente la experticia del trabajo, más altos son los salarios. Así, en países especializados en producir y exportar materias primas, agrícolas y mineras, e importar capital, los salarios son bajos. Para la muestra, Colombia. Entre 173 países ocupa el puesto 73 con un salario medio equivalente a $ 2,3 millones de pesos, aproximadamente (Datosmacro, 2026).

Esta tribuna defiende la calidad del empleo, de la remuneración salarial, prestacional y del pleno ejercicio de la libertad sindical. Nada de esto es posible mientras Colombia no defina con autonomía la organización de su aparato productivo y científico, hacia la industrialización, los términos de las relaciones con el mercado internacional y no ejerza control soberano sobre su mercado interno, así como de la riqueza de su territorio. Todo lo cual es contrario al modelo actual de inserción de la economía colombiana a la globalización, que como indica el analista Aurelio Suárez Montoya es un fracaso absoluto[9]. Hay que buscar otro rumbo. O como dijo Eduardo Sarmiento Palacio: para salvar al país, hay que hundir el modelo (1999)[10]. Solo así podremos rehabilitar económicamente a la mitad de la fuerza laboral, sin comprometer el bienestar del resto de los asalariados. Esta es una bandera patriótica que debe hondear la oposición al próximo gobierno de Abelardo-Restrepo.


[1] Alza de tarifas eléctricas. https://www.larepublica.co/economia/tarifas-electricas-aumentaron-15-3-anual-entre-2021-y-2024-la-cifra-mas-alta-del-siglo-3964636

[2] Academia de Ciencias Económicas de Colombia. La verdad sobre la reforma tributaria (2022). https://www.youtube.com/watch?v=_-lvNstpT3E&t=14s

[3] Avanza la revaluación del peso frente al dólar. https://www.larepublica.co/finanzas/el-peso-colombiano-registra-la-mayor-revaluacion-frente-al-dolar-en-los-ultimos-10-anos-4414623

[4] Tarifas indexadas con el salario mínimo, Colombia 2026. https://www.bloomberglinea.com/latinoamerica/colombia/lista-de-servicios-y-tarifas-que-suben-de-precio-con-el-salario-minimo-2026-en-colombia/

[5] La propiedad horizontal residencial. https://vivienda.com.co/propiedad-horizontal-colombia-arriendo-renta-corta/

[6] Tablero de control UGPP. https://www.ugpp.gov.co/transparencia/informacion-para-grupos-de-interes/tablero-sistema-seguridad-social/

[7] OCDE, 2015. Estudios económicos. Colombia. https://www.oecd.org/content/dam/oecd/es/publications/reports/2015/01/oecd-economic-surveys-colombia-2015_g1g4af99/9789264227682-es.pdf

[8] Gobierno ajusta mecanismo que cubre el impacto del salario mínimo en las pensiones. https://www.larepublica.co/finanzas/gobierno-ajusta-mecanismo-que-cubre-el-impacto-del-salario-minimo-en-las-pensiones-4299444

[9] Academia de Ciencias Económicas de Colombia, 2026. (Desde minuto 56) https://www.youtube.com/watch?v=5YL4YYqP7mY&t=4098s

[10] Sarmiento, 1999. Salvemos al país y hundamos el modelo. https://cedetrabajo.org/wp-content/uploads/2012/08/25-11.pdf

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César Collazos Rico

Docente y dirigente sindical - Directivo de la CUT regional Valle del Cauca.

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