«Aquí la lucha es por lo básico: porque se respete un contrato, por no ser castigado por organizarse, por volver a casa sin una lesión nueva»
SOBERANÍA conversó con Diana Rojas, presidenta de la subdirectiva Bogotá de SINTRASODIMAC, y otros trabajadores, quienes denuncian cómo la implementación de la reforma laboral, el desvío de funciones y el hostigamiento a sindicalizados se han convertido en la nueva norma de Homecenter-Sodimac, en detrimento de los derechos y la dignidad de sus trabajadores.
La compañía presume, según Forbes Colombia una “cultura del liderazgo” y una “apuesta real por el desarrollo humano” cuyo eje es el “bienestar integral”. En el 2024, según datos del DANE retomados por Pulzo, Homecenter reportó ingresos superiores a 5,9 billones de pesos, con un crecimiento de 3.8%.
Sin embargo, detrás de estas cifras y de ese discurso de bienestar, las denuncias de sus trabajadores pintan una realidad radicalmente opuesta: una red de presión laboral que desdibuja derechos conquistados y castiga a quienes se organizan.
Los efectos nocivos de la reforma laboral
“La reforma laboral, en lugar de proteger, se ha convertido en un arma para precarizar”, afirma la presidenta. La denuncia es puntual: la compañía está disminuyendo drásticamente los contratos a término indefinido de 8 horas, reemplazándolos por contratos de 6 horas que no superan los tres meses.
“Los compañeros de 6 horas se van por los bajos salarios y las exigencias, y los que quedamos de 8 horas terminamos ahogados en sobrecarga laboral, especialmente los fines de semana”, complementa otro trabajador.
Pero la estrategia va más allá. Con el auge de los autopagos y la aplicación Escanea y Paga, la empresa encontró una excusa perfecta para no contratar personal calificado. “Traen a los empacadores o al personal de seguridad, a quien sea que consideren ‘no útil’ en su área, y les imponen la responsabilidad del manejo de dinero, haciéndoles firmar un documento. Si hay pérdidas, el trabajador queda solo para asumirlas”, denuncian.
Esta práctica, según los trabajadores, no solo vulnera sus funciones contractuales, sino que los expone al maltrato diario de los clientes en las zonas de autopago, donde la falta de personal genera filas y reclamos constantes.
El sindicato, para la empresa, parece un obstáculo y quienes lo integran, un blanco. “La persecución sindical ha sido una constante desde la fundación del sindicato” sentencia la presidenta. El caso más reciente es el de una trabajadora de la Calle 80, quien relató cómo, en una cita médica en Colmédicos (el proveedor de salud laboral), la doctora que la atendió salió del consultorio con su historia clínica en la mano, sin su autorización. Al reclamarle por ello, la doctora envió una carta a la empresa acusándola falsamente de haberla insultado y amenazado. “La empresa me llamó a descargos sin siquiera preguntarme mi versión. Ya me habían declarado culpable” denuncia.
Este episodio refleja, para los trabajadores, una política sistemática de hostigamiento que incluye malas calificaciones injustificadas y el bloqueo de traslados o ascensos para quienes están sindicalizados. “Nos descalifican sin argumentos, el objetivo es que nos desafiliemos” aseguran.
La seguridad social es otro frente de batalla
Los trabajadores denuncian que la empresa evade reportar accidentes laborales a la ARL, buscando que sean tratados por la EPS para ocultar la siniestralidad.
Uno de los casos más graves fue el de una compañera del área de eléctricos. Mientras intentaba bajar unos rollos de cable para un cliente, otro rollo le cayó en el brazo. Tras ser atendida por la ARL, fue citada a una reunión privada. “La CISO y el coordinador la presionaron para que firmara un documento autoinculpándose del accidente, y le dijeron que lo mantuviera en secreto” relata la presidenta. La trabajadora se negó a firmar.
A esto se suma la preocupante relación con Colmédicos, a quien acusan de actuar de forma subordinada a Homecenter. Casos como el de una trabajadora con apnea del sueño, artrosis y fascitis plantar, con recomendación médica de “zapato cómodo”, evidencian el problema.
“La empresa le exige usar bota de seguridad, deteriorando su salud. La doctora de Colmédicos dice que no puede recomendar el tipo de calzado, que queda a criterio de la empresa. No son imparciales, le responden a la compañía, no al trabajador”,denuncian.
Incumplimientos legales en jornada laboral
Finalmente, señalan el incumplimiento de la Ley 2101 de reducción de jornada laboral y cómo los beneficios que antes se conquistaban por lucha sindical, ahora se llenan de barreras o se presentan como dádivas de un pacto colectivo que busca suplantar al sindicato.
“Aquí la lucha es por lo básico: porque se respete un contrato, por no ser castigado por organizarse, por volver a casa sin una lesión nueva. Cuando nos imponen estas condiciones, nos someten, y nuestra única herramienta es la organización para resistir”, concluye Diana Rojas, presidenta de la Subdirectiva de SINTRASODIMAC, dejando claro que, en los pasillos de las tiendas de Homecenter, la dignidad obrera libra una batalla diaria.





