“El nacimiento de una nación” de D. W. Griffith, un relato de Norteamérica en blanco y negro

“De modo que El nacimiento de una nación, como bien han señalado muchos críticos, es una proeza técnica y a la vez, un relato infame.”

Por: Juan Antonio Escobar R.

Sinopsis

El nacimiento de una nación es una película de 1915 dirigida por D. W. Griffith. Dura al menos tres horas y consta de dos actos. El primero es un cuadro idílico del Sur esclavista norteamericano de mediados del siglo XIX. Allí vive la familia Cameron, cuyos miembros tienen una amistad entrañable con los Stoneman, que van a visitarlos en su casa. 

Todo es fraternidad y paseos apacibles por las plantaciones de algodón, hasta que estalla la Guerra de Secesión. Quienes otrora eran amigos no tienen más remedio que enfrentarse y D. W. Griffith se vale de esta historia para representar la profunda división de los Estados Unidos de esos años. 

Como bien es sabido, el Norte se hace con la victoria y el presidente Lincoln se dedica a promover la reconciliación nacional e implementar la abolición de la esclavitud. Sin embargo, es asesinado el 14 de abril de 1865 en el teatro Ford de Washington D.C. por el actor John Wilkes Booth, prosélito de la causa confederada. 

En el segundo acto, el director se esmera en mostrar los estragos derivados de la liberación de los negros en el sur, amparados por el Norte.. La corrupción electoral, el consumo desmedido de alcohol y el acoso sexual son la regla, lo que desencadena la respuesta de los blancos oprimidos que deciden fundar una facción del Ku Klux Klan, que D. W. Griffith nos presenta de manera apologética.  

La legión de encapuchados cabalga valerosa por los territorios devastados. Restablecen el orden adondequiera que van y, para ello, es menester atormentar a los negros y, si es preciso, asesinarlos. Suena de fondo la música de Joseph Carl Breil, https://acortar.link/ET0lkB siendo esta una de las primeras ocasiones en las que se creó una partitura específicamente para ambientar las escenas de un filme. 

De acuerdo con datos suministrados por el escritor y fotógrafo sevillano Jaime Escribano, la película contó con la participación de más de 18 mil extras y se rodó con un presupuesto de 100 mil dólares, bastante alto para la época. Sin embargo, recaudó más de 60 mil millones de dólares en taquilla siendo una de las primeras superproducciones del cine, demostrando que este podía ser un negocio multimillonario, lo que impulsó la creación de grandes estudios, entre ellos la United Artist, creada por D. W. Griffith y luminarias como Charles Chaplin.

Sobre «El nacimiento de una nación»

Las producciones cinematográficas basadas en hechos históricos, como cualquier otra manifestación cultural, tienden a reproducir con mayor precisión las ideologías y sensibilidades de su tiempo que las del contexto histórico que pretenden representar. Esto es evidente en la película El nacimiento de una nación (1915) de D. W. Griffith, cuya trama se desarrolla a mediados del siglo XIX, durante la Guerra de Secesión norteamericana, pero retrata mejor las nostalgias racistas de las élites de las primeras décadas del siglo pasado.

Al respecto, la figura de Tom Buchanan el antagonista de la célebre novela de F. Scott Fitzgerald, El gran Gatsby (1925), resulta arquetípica. En una velada, Buchanan, hipermasculino, superrico y arrogante, exhorta a los presentes a leer El ascenso de los imperios de color escrito por un tal Goddard. “La tesis es que, si no tenemos cuidado, la raza blanca será… será totalmente desbordada”, señala Buchanan preocupado. Aunque el libro es ficticio, hace alusión a obras reales de la época que promovían teorías de eugenesia y una presunta supremacía blanca con las que muchos pretendieron darle tintes científicos a sus prejuicios.

Ahora bien, mientras que Fitzgerald trata estas ideas de manera crítica, Griffith las ensalza. El director estadounidense presenta una visión nostálgica de las grandes extensiones algodoneras de los estados esclavistas del Sur donde vive la familia Cameron. Sus integrantes, personas de espíritu noble, se vinculan a la causa confederada, mientras que los Stoneman de Pensilvania, amigos entrañables de los Cameron, toman partido a favor del Gobierno Federal. Encabeza la causa el congresista Austin Stoneman, ferviente abolicionista al que Griffith presenta como un insensato.

Los Stoneman visitan a los Cameron. Fuente: https://ithankyouarthur.blogspot.com/2013/05/the-difficult-one-birth-of-nation-1915.html

Los muchachos de ambas familias, antes amigos, no tienen más remedio que luchar entre sí. Uno de ellos muere. El director aprovecha esta y otras escenas para pronunciarse en contra de los horrores de la guerra, incluso valiéndose de la figura de Jesús como símbolo de la añorada reconciliación. Con todo, las motivaciones del director antes que pacifistas o cristianas, obedecen a su conservadurismo, pues el conflicto amenaza un viejo orden con el que evidentemente está de acuerdo.

Contraria resulta la postura de Marx y Engels, quienes en sus escritos caracterizaron esta guerra como una confrontación entre dos sistemas sociales: el industrial del Norte y el esclavista del Sur. Como el primero representaba, a contramano del segundo, el desarrollo de las fuerzas productivas y el florecimiento de ideas orientadas a superar estructuras caducas como la esclavista, fue apoyado de manera decidida por los autores. La victoria del Norte representaría un avance para el proletariado mundial, por lo que la catalogaron como una revolución democrático-burguesa.

La segunda parte del filme resulta más problemática que la primera. Una vez el Sur es derrotado, comienza un periodo en la historia norteamericana conocido como la Reconstrucción, que va desde 1865 hasta 1877, cuando nuestro futuro director ya tenía dos años. A las élites blancas no les queda más remedio que reconocer los derechos de quienes fueron esclavos, que ahora circulan libres por las calles y participan en la vida pública eligiendo y siendo elegidos.

Por tratarse, según Griffith, de seres de naturaleza primaria, aprovechan su nueva situación para imponer un ambiente anárquico y decadente. Se les ve tomando alcohol a todas horas, manipulando las elecciones y conformando milicias armadas con las que oprimen a las élites blancas. También aprovechan sus ventajas en la legislatura para aprobar el matrimonio interracial, ¡un despropósito! Además, para la interpretación de personajes afroamericanos se recurrió a la práctica infame del ‘blackface’, reforzada por interpretaciones plagadas de estereotipos y ademanes que denotan sumisión.

La gota que derrama el vaso se produce cuando un antiguo esclavo, Gus, se topa con Flora Cameron en un bosque y aprovecha las nuevas disposiciones legales para proponerle matrimonio. Ella, espantada ante semejante ofrecimiento, huye despavorida. Gus la persigue, intenta convencerla de que no le hará daño, pero la mujer, presa del pánico, llega hasta un acantilado de donde se avienta y muere. Ben Cameron encuentra el cuerpo de su hermana sin vida, por lo que decide tomar venganza. Para ello, después de una suerte de revelación, se le ocurre que lo mejor que puede hacer es conformar una célula del Ku Klux Klan.

El ejército de encapuchados color marfil ahora galopa presuroso por los caminos de herradura de Piedmont, localidad ficticia de Carolina del Norte. Pretenden recuperar el espacio que “por derecho divino” les pertenece a las élites blancas y para ello, han de doblegar y, si es preciso, erradicar a los negros sublevados. En buena medida, el fulgor heroico de estos linchamientos se lo debemos al director estadounidense Joseph Carl Breil, quien compuso algunas piezas específicamente para el filme.

En el segundo acto se ensalza al Ku Klux Klan.
Fuente: https://www.npr.org/sections/codeswitch/2015/02/08/383279630/100-years-later-whats-the-legacy-of-birth-of-a-nation.

A pesar de todo, Griffith es considerado por muchos el padre del cine moderno. Antes de él, las películas eran básicamente obras de teatro filmadas; pero gracias a sus aportes técnicos, las posibilidades del cine como lenguaje se volvieron ilimitadas. El director popularizó el primer plano, que permitió a los actores expresar sus emociones sin recurrir a gesticulaciones exageradas. Además, fue uno de los primeros en realizar tomas panorámicas de escenas que requerían grandes montajes, como las batallas de la película,, llevando la experiencia de los espectadores a un nuevo nivel.

De modo que El nacimiento de una nación, como bien han señalado muchos críticos, es una proeza técnica y a la vez, un relato infame. Representa un salto cualitativo en el arte de hacer películas y al mismo tiempo, las turbias añoranzas de ese Estados Unidos originario y supremacista, que mantiene una tensión constante con la agenda multiculturalista y el sueño americano que se vende como alcanzable para cualquiera que se lo proponga, sin importar su raza o nacionalidad, Arias 2025. Por lo anterior, apoyarse en enfoques esquemáticos o simplistas para abordar una obra de tal complejidad no es recomendable.

Por aquel entonces, organizaciones de afroestadounidenses como la National Association for the Advance of the Colored People (NAACP) salieron a las calles para manifestarse en contra de la película que los representaba de manera humillante y presionaron a las juntas censoras para que impidieran la proyección del largometraje, Piccinelli, 2015. Como suele  ocurrir con los intentos de veto, los efectos fueron contrarios a lo deseado. El filme, además de alcanzar gran popularidad, fue bastante rentable, toda vez que recuperó 400 veces su inversión inicial.

Por otro lado, al abogado y reverendo Thomas Dixon, escritor de The Clansman (1905), novela que inspiró la película de Griffith, aprovechó sus contactos en altas esferas gubernamentales ―entre estos, el del entonces presidente Woodrow Wilson, de quien había sido compañero de estudio en la universidad de John Hopkins para que presentara la película en una función privada en la Casa Blanca.

También logró que esta se proyectara en la Corte Suprema de Justicia, gracias a las buenas gestiones del presidente de este organismo, Edward White, quien alguna vez había sido miembro del Ku Klux Klan, Piccinelli, 2015. De modo que, a pesar de las protestas, la oficialidad legitimó el largometraje.

Portada original de la novela que inspiró la película. Fuente: https://www.betweenthecovers.com/btc/reference_library/title/1021863.

Sin duda, el racismo sigue presente en Estados Unidos. En 2021, de acuerdo con cifras del Departamento de Justicia, de 8.263 crímenes de odio, 60 % fueron por prejuicios de raza u origen étnico. A pesar de su carácter clandestino, en la Norteamérica de hoy se sabe de la existencia de 6 células del Ku Kluk Klan que tienen presencia en cuatro estados: tres en Tennessee, y el resto en Indiana, Ohio y Pennsylvania (cifras de 2025). 

Muy a nuestro pesar, los señores D. W. Griffith y Thomas Dixon se sentirían muy a gusto en la Norteamérica de hoy, cuando contemplamos a los fantasmas del supremacismo, que nunca se marcharon del todo, regresar con fuerza renovada y esta vez, a todo color.  

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Periódico Soberanía

Periódico oficial del partido Colombia Soberana.

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